No hay tercera opción. La historia de cualquier persona versa en asumir un rol definido, y claro, sobre su sexualidad. Probablemente a estás alturas del partido ya casi todos tienen definido que tipo de preferencias tienen, osea, si son heteros o gays. Los unos y los otros viviendo en mundos sumamente marcados, y muchas veces excluyentes, donde cada uno vive a su manera sin tratar de hacer daño a nadie. El problema es que ninguno acepta la ambigüedad.
En el mundo hetero, mundo donde hábito mayormente, existe una cierta ignorancia “hipócrita” acerca de las preferencias sexuales. Todos saben que es un gay, la mayoría no se hace problemas pero si obtienen reparos en cuanto al tema de la bisexualidad. Nadie cree posible que a una persona pueda gustarle tanto un hombre que una mujer, creen que ambos gustos son excluyentes, y que detrás de un bisexual se esconde un gay reprimido de contar su verdad. Es cierto que muchas veces tienen razón. Muchas veces un gay incapaz de aceptarse continúa manteniendo relaciones amorosas con una mujer. Lo admito, pero eso no es ser bisexual, eso es una situación que reprime una identidad pues en el fondo él se sabe gay y que sólo le gusta ellos.
En el círculo gay es algo muy parecido pero con matices de exilio. Un bi en el mundo gay es generalmente un activo. Si a eso le sumamos que el bi sólo aparece eventualmente para satisfacer sus necesidades biológicas con un chico que conoce y luego regresa a su vida hetera, lo hace más abominable en el mundo gay. Es cierto que existen estos personajes, pero aún así no significa que todos los bi sean así. Casi siempre un gay rechaza a un bi pues aparece el miedo de ser relegado por una mujer (cuestión de orgullo) o porque muchas veces se adjudica a un bi problemas de identidad. Este personaje puede ser un gay reprimido que sólo tenga una relación “pantalla”, personaje del que no deseo hablar. El bi que yo recreo en mi mente es otro, es el que puede desear tanto a un hombre y a una mujer por igual aunque parezca una locura pensarlo.
Una base para entender esta compleja ambigüedad (que de ambiguo no tiene nada) es que una persona muchas veces es capaz de enamorarse de un ser, de una personalidad, pero no de un sexo. Un bi real es aquel que puede sentirse tan bien como con una mujer y con un hombre (no a la vez), porque simplemente se enamora de la sensación que esta otra persona provoca en él, indiferente del sexo que fuere. Un gay se enamora de un hombre, por múltiples razones conocidas y que entre las principales está el hecho mismo que es un hombre. Para el caso de los heteros es lo mismo pero con una mujer. Un bi no distingue sexos de ningún tipo. Con esto no intento decir que un bi adopta todas los roles sexuales que haya, aún no toco esa parte del tema. Un bi, sea hombre o mujer, traspasa las barreras físicas y concentra sus necesidades de amor en sólo eso, el amor que esa otra persona pueda sentir por él, sea hombre o mujer. No quiere decir que un bi sea un ser superior y mejor en términos prácticos, nada más lejos de mi intención. Sé que es difícil de creer pero existen y me atrevería a mencionar su escasez.
Cómo ya lo dije anteriormente, el bi es encasillado en la categoría top. Aunque a mi parecer, tranquilamente puede ser bottom sin ningún problema. Existen tantas posibilidades ahora de diversificar el placer, que la vieja clasificación queda relegada.
Existe el miedo, real, de la poca estabilidad emocional de un bi. Un día puede desear a ella y al día siguiente a él, en términos superficiales. Es entonces que esos cambios tan “drásticos” se les etiquetan como seres “complejos” (por no decir raros). Se menciona que es una ambigüedad pasajera, que algún día encontrará fin. Ese fin no determina que se deje de ser bi. La fidelidad puede ser tan fuerte como en una relación hetera o gay. El problema es que nadie cree que puedan ser fieles.
Todo esto puede parecer una apología a la bisexualidad. Pues lo es y no lo es. Me interesa que se reconozca una tercera vía que no tiene nada de extraña. Poder enamorarse de una mujer o un hombre (ojo, enamorarse no acostarse) debería ser tan permisible como enamorarse de tan solo uno. No apelo al recurso del amor libre, por sus connotaciones lúdicas, pero si consideró que dentro de toda esa teoría algo hay de cierto.
Se que muchas personas a pesar de todo esto rechazarán el post, pues conservarán su posición “anti bi”, posición que respeto pero, obviamente, no compartó, pues se que no estoy equivocado y menos confundido. No cometo pecado y no hecho daño a nadie siendo así. Jamás he engañado a nadie, pues todos quienes me conocer saben que soy bi (el nombre del blog hace referencia a eso). No es una opción, es lo que es.