La vida esta hecha de contrastes y contradicciones que muchas veces nos toca lidiar y vencer las veces que nos sea posible. Se supone que estas cuestiones deben ser parte de la vida de manera fortuita, y no creada por uno mismo. Ahí es donde la teoría falla en mí, pues casi siempre yo mismo soy el productor y creador de mis propios contrastes y contradicciones. No se si sea la única persona a la que le pase esto, pero si tal vez, la única que no es capaz de aprender de su pasado para reconstruir su futuro.
Yo llevo dos vidas, y no son la vida hetera y la homosexual. En realidad son dos visiones que hasta ahora han sido mutuamente excluyentes. Mi vida académica siempre fue la más estable y próspera, y no es que sea un nerd ratón de biblioteca (nunca me ha gustado estudiar dentro de la universidad, y menos en la biblioteca), sino es que mi vida como estudiante que vive dentro de un círculo de bohemia y razón económica, me ha dado más satisfacciones que mi otra vida, mi vida sentimental. Nunca fui (y no se si lo seré) bueno para el amor. Tal vez tenga muchos buenos amigos (y que cada día aparecen más, porque cada intento fallido de novio se transforma en un nuevo buen amigo) pero en la cuestión del amor y el gileo siempre fui malo. No se enamorar, y creo que ahí comienzan mis contrastes.
Como ya explique es un post anterior, soy un buen amigo, a pesar de muchas de mis atorrantadas, que al fin y al cabo son arranques de sinceridad (intrépidas muchas de ellas) y por lo tanto (aunque no sea una relación causal) buen consejero. Supuestamente se mucho de relaciones por la experiencia que he tenido, muchos me buscan y saben que tienen una persona a la cual pueden hablar y que tendrán una apreciación diferente al de las demás. Pero, ¿qué experiencia tengo? Pues ninguna. Una vez un amigo me preguntó por una situación irreverente con su flaca, yo tenía una respuesta a su duda pero no una base empírica que la sustentará, así que sólo atiné a mencionarle que “he visto muchas novelas” y que eso era suficiente para mí. La verdad que si bien no soy un experto en temas amorosos por experiencia propia, si lo soy por experiencia ajena, es decir, de tantas historias que han pasado por mis oídos. Ok, no seré el mejor consejero del mundo, pero para no haber tenido muchas relaciones en mi haber, lo hago bien.
No me considero un chico muy atractivo, normal quizas, aunque tampoco soy un plop! (valga la aclaración). Y no es que signifique falta de autoestima sino de algo de sinceridad y un cierto escudo protector. La verdad es que siempre he sido algo exigente cuando me intereso en alguien y es por eso que pocas veces me han interesado algunos que, según yo, eran ideales para mí. Lo cierto es que también hubo veces en que muchos chicos quería estar conmigo, pero no cumplían los “parámetros” que yo buscaba (y que probablemente sigo teniendo), y no eran patrones físicos, sino de actitud. Si, puede ser que sea algo superficial y no deje el encargo al destino de traerme a la persona indicada, que tal vez pasó por mis ojos antes, pero ni cuenta me di por seguir buscando al chico ideal que si apareció, no me dio bola. No es que sea botado (o tal vez y aún no me doy cuenta) pero si se que es una contradicción que aún me es difícil solucionar.
Todavía faltará mucho tiempo hasta que encuentre a una persona especial con la cual pasar las siguientes navidades que me quedan, pero al menos está la tendré que pasar en familia y el año nuevo con mis amigos. No es triste una navidad sin pareja, pero si lo es cuando pudo haber sido una navidad con una y no lo fue. Feliz navidad para todos.




