martes, 13 de enero de 2009

¿Jugador?¿yo?

Un día de estos, antes de comenzar con mi rutinario trabajo:


Jefecito             : Puta, ayer me cague la pierna en una peloteada.

Asistonto (yo)   : Ah, pucha, que fue?

Jefecito             : No nada, hace tiempo que no peloteaba y me cague los meniscos

Asistonto (yo)   : Si, fácil. Es la clásica.

Jefecito             : Pero de hecho que me recupero para la gymkana, ahí la hacemos. Juegas no?

Asistonto (yo)   : No

Jefecito             : Que?

Asistonto (yo)   : No me gusta el futbol.

Jefecito             : Ah? Porque webon?

Asistonto (yo)     : No me gusta, nunca me gustó.

Jefecito             : Ummmmm, ok


Si alguien debería acabar sus días entre pelotas y canchas de gras, ese debería haber sido yo. Mi padre fue uno de los peloteros más prodigiosos que su tierra vio nacer y mi madre una de las mejores voleybolistas que haya pisado el Estadio Nacional. Entonces lo más lógico era que su primogénito, osea yo, fuera todo un deportista y que además sea el mejor para traer los laureles y orgullo a la familia. La verdad que no. Tan cruel fue el destino para mis padres que nunca me gustó una pelota.


La verdad que antes de saber mis verdaderas preferencias (en realidad, de descubrir que mis preferencias eran más amplias), nunca me gustó ese deporte, no le veía la gracia. Detestaba pisar un estadio, me parecía un lugar tan llano y aburrido. Mis viejos siempre hicieron todo lo posible por que me guste. Academias de fútbol, fotos con jugadores, camisetas de Alianza Lima, pelotas por montones. Pero nada, el fútbol me parecía tan interesante como escuchar una conversación de dos pasivos saliendo del DownTown.


A medida que fui creciendo, mi desinterés se fue convirtiendo en rechazo. No me extenderé en las razones por las cuales no me gusta el futbol nacional, ya que son las mismas razones por las que no me gusta mirar un partido de futbol. Mis amigos lo saben; saben que no entiendo ni un solo término del tema, que no se cuantos equipos son, no se las estrategias que utilizan (para mi sus alineaciones me parecen tan complicadas de entender como los números que gritan los dateros a las combis), y todo cuanto tenga que ver con una esférica, redonda, circular, etc. No niego que me emociona ver a la selección jugar, aunque sepa el resultado final, pero creo que en ese caso es más una cuestión de euforia patriotera, que también podría sentir por otro deporte.


En realidad, no soy bueno para casi ningún deporte. Alguna vez practique natación y ahí quedo, no le di mas. Otra ocasión intenté el básquet (por mi talla), pero las zapatillas que utilizan me parecen horribles. Ahora, estoy tratando de animarme para entrar al gimnasio, recortando horas a otras actividades, lo intentaré pero no me prometo nada. Mi profesión no me obliga a ser el más guapo del mundo, pero, como me dijo un amigo, tendría que hacerlo por mi mismo, por sentirme bien y que eso se refleje en mi ruleteada autoestima.


Lo que si no sé es si es cuestión de género. Creó que a la mayoría de gays no les gusta, aunque tampoco caeré en la versión trillada de que sólo les gusta el voley. Lo que si estoy seguro, es que así como yo, hay muchas más mentes lúcidas (Ja!).

 

p.D. Para muestra, un botón.



lunes, 5 de enero de 2009

[...]


Soy muy malo para expresar mis sentimientos, y él se dio cuenta. Para mí fue una noche de primeras veces. Fue la primera vez que casi no llegó a la hora y decidí tomar un taxi desde un lado (mi casa) hacia el otro lado de Lima (el parque Kennedy), al precio que sea. Fue la primera vez que camine tanto en una cita (si es que puedo llamarla cita). Fue la primera vez que a pesar que me gustaba tanto, no lo besé o abracé. Fue la primera vez disfrute tanto de una ensalada de frutas. Fue la primera vez que la noche me pareció corta. Fue la primera vez que salí con él.


Él es un chico conocido. Muy lindo y fue una de las pocas personas que oso agregarme. Nos conocimos hace poco y creo que desde el principio apareció algo, a pesar de ciertas vaivenes que se dieron en el camino. El es menor que yo, estudia una profesión totalmente diferente a la mía, pensamos muy diferente en muchas cosas y es muy posible que vivamos vidas totalmente diferentes. A pesar de todo, quisimos conocernos. Tal vez no soy bueno para revelar los detalles, pero puedo asegurar que, al menos yo, la pase muy bien.


Lo único que no me gustó, fue no abrazarlo cuando quería en pleno puente de la bajada de Balta, cuando caminábamos como dos desorientados cerca de las 10 de la noche. Me dio miedo no ser correspondido, aunque después el me dijera que fui un tonto porque si lo hubiera hecho. Tal vez es mi rara personalidad que retrae mis sentimientos hacia dentro cuando deberían salir despavoridos. Después de comer yo quería quedarme pero él tenía que regresar a casa. Lo acompañe a tomar su taxi, y se despidió diciendo que ya esperaba nuestra siguiente salida. Yo esperaba el mío pero apareció un bus y bueno, ahorro es progreso. Me llamó en el camino y lo poco que pude entender, por los ruidos de radio la Mega a la medianoche, es que tuve que abrazarlo. Mejor hablamos al llegar a mi casa. Aunque me suponía que para entonces estaría dormido, Y así paso.

 

p.D. Sólo espero que trates a nuestro Globo como si fuera el más bello producto de lo que pasó esa noche.  No se que estaría naciendo en mí, pero estoy seguro de que sea lo que sea, es sincero.

martes, 30 de diciembre de 2008

Faltan 5 pa' las doce

El título del post tiene muy poco que ver con la mega conocida y, a veces, trillada canción Gabino Pampini. En realidad, es más una lista.

Sí señores, falta un día exacto para que comienze un nuevo y mejor año para mí, si es que no me agarra la crisis y si mis predicciones de mi bola de cristal son ciertas. Y en 24 horas aún me faltan 5 cosas por hacer para que este año termine como un año aceptable y que no pase siendo uno más en mis célibes 20 años (xD).

Llamar y pedir disculpas a Luis

Nunca conté esta historia y fácil no lo haga, pero Luis es una de las personas al que le he hecho mucho daño. Él fue mi novio este año y la forma como término todo fue bastante fea como para contar, tan sólo me limitaré a tratar que me disculpe, aunque se que será en vano, pero necesito que me escuche por última vez.

Revelar mi verdadera identidad

Es cierto, mi nombre real no es Alonso, sino Anthony. Utilicé al principìo un nombre falso para evitar cualquier fuga de información que revelará mi identidad bisexual. Lo pensé mucho (en realidad fue en el camino de regreso del trabajo) y creo que es hora de comenzar un nuevo año con mayor sinceridad hacia ustedes y conmigo mismo también.

Confesarle a Él lo que estoy empezando a sentir

Tal vez sea muy apresurado pero al menos necesito que Él sepa que estoy empezando a sentir mariposas en el estomago cuando lo pienso y que, si la magia continúa, podría resultar. Espero.

Eliminar mis tarjetas de crédito

Anoche tuve una discusión muy fuerte con mi mamá, y admito que esta vez si tenía la culpa del reclamo. Mes tras mes durante este año he sido un pésimo responsable de mis gastos y muchas veces me he excedido y sobregiraba las tarjetas. Al final, ahora que ya puedo pagar mis cuentas por mi mismo, he decidido eliminar toda forma de crédito en mi vida, al menos por un mes.

Decir te quiero

Mi hermana dice que soy Sherk y razones no le faltan. Soy muy serio en muchas ocasiones y algo fosforito. Muy pocas suelo decir algo lindo que me salga realmente del corazón, es que creo que soy un tipo frio y hay una especie de tapón dentro de mi que no deja salir a flote a mis sentimientos mas sinceras (aclarando que ese tapon muchas veces explota con unas copas demás, como a cualquiera). Pero este último día prometo que al menos a 5 personas que realmente quiera les diré lo mucho que siento por ellas, comenzando por mi mamá y mi hermana.

Comenzó la cuenta regresiva entonces. Espero cumplir con todas estas cosas antes que termine el año. De todas formas lo intentaré aunque creo que estan algo sencillas. Para todos ustedes, que este haya sido un buen año, y si no lo fue, que el próximo colme con todas sus expectativas y las rebase. Celebren cada uno a su manera, pero celebren. Feliz año!!

lunes, 22 de diciembre de 2008

Aires festivos


La vorágine de las fiestas comenzó. Hoy me demoré más de lo acostumbrado en llegar a mi casa. Hoy tuve que ceder asiento a una señora que traía miles de paquetes y no me quedaba de otra (porque no toma taxi ¬¬). Hoy fui a conocida tienda por departamentos y el vendedor me deseo que pase unas felices fiestas. Hoy una de mis compañeras de trabajo se soltó a cantar villancicos todo el día, mientras yo no podía contenerme y me puse a cantar con ella.

Mañana es el brindis en el trabajo. Mi mejor amiga debe ya debió haber llegado al Cusco para pasar el 25 con sus padres. Él seguro ya debió haber comprado el regalo para el chico que le gusta, que no soy yo. Yo aún no le compro regalos a nadie. Mañana no quiero ir a ningún centro comercial, pero tengo que ir porque él no quería salir hoy sino mañana.

Detesto que haya demasiado gente. No me gusta que al salir contento de cualquier tienda, se me aparezca un niño pidiéndome algo de comer, y miró a lo lejos para ver quien lo está mandando. No me gusta tener que regalar a gente que no se que le gustaría que le regalen. No me gusta que el mejor regalo que pueda ofrecer sea dificil de envolver, a menos que alguien sepa como se envuelve un gran abrazo. Pero a pesar de todo, amo la navidad como si aún tuviera 5 años. Feliz Navidad para todos!!!!

viernes, 19 de diciembre de 2008

Cachete con cachete

Acabo de terminar mi cuarto año en la universidad, no puedo creer que ya haya pasado tanto tiempo desde aquel momento en que pise por primera vez esa aula y mi primer profesor me diera una primera introducción a la economía. Lo cierto es que a estas alturas muchos de mis amigos ya empezaron a trabajar, sea en un banco o en otro lado por ahí. Y mi madre no se queda atrás, ella también quería que su hijo mayor ya empezara a aportar al hogar. Bueno tuve que conseguir un trabajo. Aunque en estos tiempos es difícil, lo conseguí (con ayuda claro, en estos tiempos todo es vara, que barbaridad!). Me siento contento en esa oficina, aunque soy el “nuevo”, el “practicante”, el “asistente del asistente” me gusta el ambiente que hay. Lo único malo es la distancia. Mi trabajo esta al otro lado del mundo.

 

Para llegar hasta allá, me demoró en promedio dos horas (y se supone que viajo en los buses más rápidos que hay) y esas dos horas tengo que estar parado. Felizmente que no es una combi, sino uno de esos buses que antes pasaban por debajo de la vía expresa (gracias alcalde Castañeda por cerrarla) y me da cierta comodidad, aunque igual vamos atiborrados como atún en lata pero al menos es un bus más cómodo0, amplio y rápido. La verdad que no le veía mayor agrado a viajar en bus (en realidad creo que nadie en Lima se la ve) pero tuvo que pasar algo que le ponga emoción a uno de esos viajes.

 

Lo malo de trabajar en oficina en verano es que la camisa y la corbata sofocan cuando estas fuera del aire acondicionado (ahí si estoy de acuerdo con Maxito xD), pero a pesar de eso me gusta usar ropa de traje. Creo que un chico se ve mucho mas lindo si se esta en ropa de trabajo, se crea una especie de formalidad apetitosa dentro de él. Pero también hay chicos y chicos. Algunos saben llevar muy bien el traje (me incluyo) y otros simplemente tienen la corbata porque no les quedo de otra. En fin. La idea es que creo que el traje me va bien, si es que mi espejo no me engaña haha.

 

Un día de estos en la tarde, cuando regresaba a mi casa en el bus, me ubiqué en un lugar diferente. Generalmente siempre me colocó atrás, porque no quiero que la gente me choque cuando se van hacia atrás para bajar. Pero bueno, esta vez no me quedo otra más que pararme en el medio, pues atrás ya estaba al tope. Yo siempre con mi mp4, desconectado del mundo y cantando lo que escucho (en mute, claro esta), hasta que un par de paraderos más allá, él subió. No era nada del otro mundo, parecía de 18 años, mas delgado y bajo que yo, de rulos (los rizos son mi debilidad, lo admito jeje), tenía un “no se que” que me atrajo desde que subió, pero él ni me miró y se paso de frente y se paró detrás de un señor que estaba a mi costado. Yo trataba de llamar su atención, miraba de vez en cuando atrás como curioso, volteaba a estirarme, que se yo. No obtuve mayor respuesta y traté de olvidar el tema. Al parecer, no era como yo.

 

El bus empezaba a quedarse vacío, pero yo aún seguía parado. Y al voltear, grande fue la sorpresa que él aún no bajaba también y que ya estábamos más cerca. Luego que el señor de mi costado optó por bajarse, el lugar detrás de él estaba vacío. Me apresuré y me cambie de lugar, justo detrás de él. No se porque lo hice, pero empezamos a chocar. Si, empezamos a rozar nuestros partes traseras con el vaivén del bus. Al principio creí que podía ser una casualidad, un roce casual producto del devaneo del bus. Pero comenzó a ser frecuente. Yo me aleje y regresaba, y él no se movía. Entonces empezé a hacerlo a propósito. Lo peor que podría pasar es que se incomode y cambie de lugar. No lo hizó. Los roces eran cada vez más frecuentes. Yo no me movía y el menos. Seguíamos chocando hasta que la pasajera que estaba sentada delante de mí se paró y el sitio quedo libre. ¡Dios porque me mandas un lugar para sentarme cuando no quiero hacerlo! Mire a mi lado y vi que estaba una chica, la llame y le dije que se sentará. Quede como caballero y seguí con ese raro juego que ya parecía tonto.

 

La gente comenzaba a bajar más seguido, y para hacerlo tenían que pasar en medio de los dos. Entonces me dije, si hasta ahora solo ha sido una coincidencia, la separación de la gente lo obligará a alejarse un poco para no incomodar al resto. No lo hizo. Siguió en ese lugar a pesar que la gente pasaba y seguían los roces. Yo no sabía que hacer. ¿Quiere conmigo? ¿Sólo esta jugando? ¿Es gay? ¿Qué hago si de verdad me gusta? Yo estaba a punto de bajar y hasta ahora no había contacto visual entre los dos. Primero pensé que ya había escuchado acerca de estas situaciones, pero se supone que yo debería estar detrás de él y no dándole la espalda. No tenía respuesta a ninguna de mis dudas pues es la primera vez que me pasaba algo así (por eso la mención del traje, pues supongo que ese fue mi “jale”), por eso decidí correr el riesgo y contactar. Ya estaba por bajar y el seguía atrás, rozando y rozando, y por lo que sentí, no tenía mal trasero. Tenía que conseguir algún dato de él, pensé en dejarle mi correo o mi teléfono, pero ¡no tenía lapicero! Justo ese día tenía que olvidarme el lapicero. Aish. Ya fue ¿Tenía alguna esperanza? Ninguna.

 

Antes de bajar, hice un ademán como si estuviera apuntando algo en el boleto, cuando tenía que bajar, fui a la puerta sin mirar atrás (pensando que me estaba siguiendo con la mirada) y tiré el boleto, como diciendo hey, aquí esta mis datos si quieres conocerme. Me baje y no noté si lo habrá recogido, y si fuera así, igual no contenía nada.

 

Puede parecer una historia tonta y algo ilusa de mi parte, pero al menos por ese viaje, ¡me gustó viajar en bus! Lo malo es que ya no tomó esa ruta, ahora me regresó en otro bus  donde puedo venir sentado, así que nunca sabré si lo volveré a ver. Tal vez sólo fue otra tonta historia. Que se yo.