martes, 10 de febrero de 2009

Sex paper



Muchos años atrás nadie, ni siquiera yo, podía pensar que también me gustarían los hombres, y menos si supiesen las cosas que hacía, como cualquier otro púber de 12 o 13 años. Antes mi familia vivía junto con la familia de unos tíos, y por ende, todos convivíamos bajo un mismo techo. Para el caso, el hijo menor de mi tío, que tendría 18 o 19 en aquellas épocas tenía una colección entera de revistas y videos porno, supuestamente secretos en su cuarto pero que yo hábilmente descubrí y comencé, junto con algunos amigos de mi casa, la aventura de descubrir la sexualidad de cada uno.

Como era de esperarse, este material era totalmente heterosexual y por aquellas épocas recién entendía el gusto por el cuerpo ajeno, la admiración en cierta forma morbosa e ingenua, que todo mocoso siente al ver los pechos de una mujer despampanante. Pero lo que si debo confesar, es que a diferencia de mis demás amigos que sólo apreciaban y tiritaban bajo las sábanas con una imagen femenina, yo miraba un poco más allá de la toma, y notaba con cierto disimulo y mucha curiosidad a un hombre desnudo.

Al pasar los años, yo aún seguía viviendo en un mundo heterosexual que rápidamente cambiaba la forma de acceder a materiales al rojo vivo. Ya no eran épocas de revistas, sino de cabinas de Internet y Messenger generalizado donde los links corrían de ventana en ventana. Recuerdo que la primera página que vi por mi cuenta una web “solo para adultos” (la clasificación la hacía más interesante de visitar) fue la de Playboy. No me impresiono del todo pues creo que ya estaba perdiendo el gusto por apreciar la imagen y empezar a probar lo real (tenía 15 si más no me equivoco), además que uno llega a una etapa en que se pierde el gusto. Pero, al margen de lo que hiciesen los demás, no lo tome como una rutina sino algo que me ayudaba a desfogar instintos naturales, pues que levante la mano quien nunca se haya masturbado a los 15 años.

No recuerdo exactamente cuando, ni cual fue pero si estoy seguro de quien se trató. Era la primera vez que escribí en Google la palabra “sexo gay”, tenía casi 17 y sabía que es lo quería: tener sexo con alguien de mi mismo sexo. No sabía cómo, así que esa dichosa frase me llevo a conocer a un tipo que apenas lo vi en la galería de imágenes de esa página, me quede prendado. Ok, solo era una imagen y tal vez nunca lo conocería, pero si confieso que más de una vez tuve mis aventuras pensando que mi acompañante tenía su rostro. Mentiría si escribiera que nunca volví a visitar una página de sexo gay, porque no es cierto. Mientras no se pueda jugar con lo real, siempre está la imaginación, y una computadora de ayuda, con amplias opciones de estimular los sentidos. Eso si, siempre tomando el self-help como la última opción, dándole a entender que siempre será la otra.

Tal vez a estas alturas ya muchos se escandalicen o agarren los rosarios, pero no me parece que fuese para tanto. Siempre quise hablar de este tema en el blog y hoy lo hice, sin mayores temores. Con mis amigos heteros es un tema de lo más normal y debería ser lo mismo con mis amigos gays, pero no sé porque nunca he tratado el tema con ellos. Sólo una vez uno de ellos me confeso que si tenía algunos videos que el mismo había bajado y con eso se satisfacía cuando el lo asumía necesario, osea, cuando buscar un punto deja de ser una opción momentaneamente. A manera de respuesta, como para que no quede impar la situación, le conté que tenía un actor porno preferido (es que también es reguapo el condenado), y debe ser mi preferido porque es el único actor del cual me dio extrema curiosidad en saber su nombre. Lo curioso fue que alguien quien jamás pensé que sabría mucho del tema, me dijera: ¿que?, ¿él? ¡Ese pasivo!, para luego decirme que no le gustaba pues, en su caso, pan con pan no pega.

Fuera de eso, no conozco más sobre el tema desde el punto de vista gay. Aparentemente podría decir que es de lo más normal por la naturaleza misma, pero sería también lo más trillado y estúpido, porqué así como en todos lados se cuecen habas, sobre todo en esta ciudad, donde la hipocresía es un atributo generalizado. No creo que mirar y hasta imaginar poseer un cuerpo que no tenemos en frente este mal, lo malo esta cuando lo real sólo dependa de imaginar.

 

p.D. El actor del que hablaba es Brent Corrigan, imagen del post.

martes, 3 de febrero de 2009

Aquí, otra vez

Tal vez aún no tenga un destino claro. Esa fue la frase que plasmó este blog antes de decidir tomarme unas breves vacaciones (muy breves), incluso imperceptibles a la curiosidad o preocupación de algunos. Vale decir que desde su creación, este blog para mi fue una especie de catarsis renovada que antes se plasmaba en pequeños retazos de papel o historias relatadas a un breve circulo de amigos. En verdad, nunca fue mi intención que tuviera acogida, pues admito que soy bueno para muchas cosas, pero el relato y la creatividad narrativa no es mi fuerte. 

Para mí lo más curioso de volver a revisar mi blog después de más de una semana, además de toparme con las nuevas historias de los blogs que siempre leo, es que aparecieron nuevos seguidores. Cosa más rara del mundo pues a pesar de mi escasa modestia, no pensé que los tuviera. Está bien, ese indicador no es del todo eficiente ni nada relevante, pero me indicaba que iba por buen camino. Nunca quise cerrar totalmente esta bitácora, pero si darle un respiro a mi mente y no terminar siendo tedioso para muchos de mis lectores y para mi mismo. Ahora entiendo que escribir para mí ya no se ha vuelto una opción, sino una necesidad revelada ante los últimos sucesos de mi vida.

A pesar que fueron sólo algunos días que no estuve por aquí, han pasado demasiadas cosas en ese lapso de tiempo, que me tomaría un post enorme para contar. Antes que todo, hoy puedo afirmar que quien con niños se acuesta, amanece mojado. La expresión no es del todo literal, pero para mi representa un gran significado ahora. Quisiera contarlo en un post, pero al igual que otros temas, lo dejaré sólo para mi.

  1. Fui dos sábados seguidos al DT después de muchos meses, confirmando una vez más que cada vez que voy me dan menos ganas de regresar. Se que aún tengo 20 años y que se supone que estoy en la etapa de querer salir, bailar, tomar, tirar, etc., y si tengo esas ganas, pero no en el DT  ni en ninguna otra disco donde la atención y el público ya no son los mismos. Este sábado último la disco estuvo a reventar, con eso no tengo problema, pero si con algunos que si fueron. Un amigo me dijo que escogí mal el día, en verano siempre es mejor ir los viernes. Tal vez iré, total el DT me queda a un par de cuadras del trabajo, pero no por estos días.
  1. Salió mi ascenso. No llevo dos meses aún aquí y dejaré de ser practicante para ser asistente directo. Como siempre, mis logros profesionales son los únicos que celebro, porque un “logro” amoroso uffffffffffffff…
  1. Mi mejor amigo se fue a vivir con su pareja y ahora me recrimina la falta de tiempo y lo decorativa que fue nuestra amistad. Muy típico de él (y muchos otros) que cuando se emparejen se olviden de los amigos y cuando ellos nos necesitan, nos recriminen el hecho de que ya no estemos ahí. Para mi, esa mudanza es el peor error de su vida, y no por su novio sino por lo apresurado de la decisión. Ahora sólo somos amigos, tal vez siempre lo fuimos (el año pasado sólo nos vimos dos veces).
  1. Estos días me han animado más a querer ser padre. Aún es demasiado prematuro pensar en eso, pero siempre fue una ilusión la idea de tener un niño a quien criar y educar y darle todas las cosas que tal vez no tuve, además de tener a alguien en quien confiar y amar de verdad. La adopción no es una opción para mí, es entonces que sólo me quedaría una posibilidad, que cada vez se vuelve más fuerte.
  1. Y por último, aunque siempre lo supe y ahora recién lo admito abiertamente, yo también busco novio.

lunes, 19 de enero de 2009

Esta será tal vez...

Una canción más que mil palabras... I need a little break!

martes, 13 de enero de 2009

¿Jugador?¿yo?

Un día de estos, antes de comenzar con mi rutinario trabajo:


Jefecito             : Puta, ayer me cague la pierna en una peloteada.

Asistonto (yo)   : Ah, pucha, que fue?

Jefecito             : No nada, hace tiempo que no peloteaba y me cague los meniscos

Asistonto (yo)   : Si, fácil. Es la clásica.

Jefecito             : Pero de hecho que me recupero para la gymkana, ahí la hacemos. Juegas no?

Asistonto (yo)   : No

Jefecito             : Que?

Asistonto (yo)   : No me gusta el futbol.

Jefecito             : Ah? Porque webon?

Asistonto (yo)     : No me gusta, nunca me gustó.

Jefecito             : Ummmmm, ok


Si alguien debería acabar sus días entre pelotas y canchas de gras, ese debería haber sido yo. Mi padre fue uno de los peloteros más prodigiosos que su tierra vio nacer y mi madre una de las mejores voleybolistas que haya pisado el Estadio Nacional. Entonces lo más lógico era que su primogénito, osea yo, fuera todo un deportista y que además sea el mejor para traer los laureles y orgullo a la familia. La verdad que no. Tan cruel fue el destino para mis padres que nunca me gustó una pelota.


La verdad que antes de saber mis verdaderas preferencias (en realidad, de descubrir que mis preferencias eran más amplias), nunca me gustó ese deporte, no le veía la gracia. Detestaba pisar un estadio, me parecía un lugar tan llano y aburrido. Mis viejos siempre hicieron todo lo posible por que me guste. Academias de fútbol, fotos con jugadores, camisetas de Alianza Lima, pelotas por montones. Pero nada, el fútbol me parecía tan interesante como escuchar una conversación de dos pasivos saliendo del DownTown.


A medida que fui creciendo, mi desinterés se fue convirtiendo en rechazo. No me extenderé en las razones por las cuales no me gusta el futbol nacional, ya que son las mismas razones por las que no me gusta mirar un partido de futbol. Mis amigos lo saben; saben que no entiendo ni un solo término del tema, que no se cuantos equipos son, no se las estrategias que utilizan (para mi sus alineaciones me parecen tan complicadas de entender como los números que gritan los dateros a las combis), y todo cuanto tenga que ver con una esférica, redonda, circular, etc. No niego que me emociona ver a la selección jugar, aunque sepa el resultado final, pero creo que en ese caso es más una cuestión de euforia patriotera, que también podría sentir por otro deporte.


En realidad, no soy bueno para casi ningún deporte. Alguna vez practique natación y ahí quedo, no le di mas. Otra ocasión intenté el básquet (por mi talla), pero las zapatillas que utilizan me parecen horribles. Ahora, estoy tratando de animarme para entrar al gimnasio, recortando horas a otras actividades, lo intentaré pero no me prometo nada. Mi profesión no me obliga a ser el más guapo del mundo, pero, como me dijo un amigo, tendría que hacerlo por mi mismo, por sentirme bien y que eso se refleje en mi ruleteada autoestima.


Lo que si no sé es si es cuestión de género. Creó que a la mayoría de gays no les gusta, aunque tampoco caeré en la versión trillada de que sólo les gusta el voley. Lo que si estoy seguro, es que así como yo, hay muchas más mentes lúcidas (Ja!).

 

p.D. Para muestra, un botón.



lunes, 5 de enero de 2009

[...]


Soy muy malo para expresar mis sentimientos, y él se dio cuenta. Para mí fue una noche de primeras veces. Fue la primera vez que casi no llegó a la hora y decidí tomar un taxi desde un lado (mi casa) hacia el otro lado de Lima (el parque Kennedy), al precio que sea. Fue la primera vez que camine tanto en una cita (si es que puedo llamarla cita). Fue la primera vez que a pesar que me gustaba tanto, no lo besé o abracé. Fue la primera vez disfrute tanto de una ensalada de frutas. Fue la primera vez que la noche me pareció corta. Fue la primera vez que salí con él.


Él es un chico conocido. Muy lindo y fue una de las pocas personas que oso agregarme. Nos conocimos hace poco y creo que desde el principio apareció algo, a pesar de ciertas vaivenes que se dieron en el camino. El es menor que yo, estudia una profesión totalmente diferente a la mía, pensamos muy diferente en muchas cosas y es muy posible que vivamos vidas totalmente diferentes. A pesar de todo, quisimos conocernos. Tal vez no soy bueno para revelar los detalles, pero puedo asegurar que, al menos yo, la pase muy bien.


Lo único que no me gustó, fue no abrazarlo cuando quería en pleno puente de la bajada de Balta, cuando caminábamos como dos desorientados cerca de las 10 de la noche. Me dio miedo no ser correspondido, aunque después el me dijera que fui un tonto porque si lo hubiera hecho. Tal vez es mi rara personalidad que retrae mis sentimientos hacia dentro cuando deberían salir despavoridos. Después de comer yo quería quedarme pero él tenía que regresar a casa. Lo acompañe a tomar su taxi, y se despidió diciendo que ya esperaba nuestra siguiente salida. Yo esperaba el mío pero apareció un bus y bueno, ahorro es progreso. Me llamó en el camino y lo poco que pude entender, por los ruidos de radio la Mega a la medianoche, es que tuve que abrazarlo. Mejor hablamos al llegar a mi casa. Aunque me suponía que para entonces estaría dormido, Y así paso.

 

p.D. Sólo espero que trates a nuestro Globo como si fuera el más bello producto de lo que pasó esa noche.  No se que estaría naciendo en mí, pero estoy seguro de que sea lo que sea, es sincero.